Libertad de expresión
Después de un año y casi medio trabajando en Webalia debo decir que de todo se aprende. No me quejo de todo lo que aprendí sobre php, todo lo contrario, pero encargarte cada día de los contenidos de los usuarios es, a veces, agotador.
Tras incluirse Webalia a la página personalizada de Google me dediqué más prioritariamente a tenerla actualizada. En cuanto llegaba al trabajo, lo primero que hacía era mirar si había nuevos contenidos y/o comentarios que moderar. Era entretenido porque es una página de entretenimiento, tiene humor, poesías, fotos, vídeos, recetas de cocina, relatos de viajes... pero a veces te mandaban o decían cada cosa que era para desesperarse.
Hace cosa de un mes, el vaso que tenía con las gotitas que iban dejando caer los usuarios de Webalia se llenó por completo e incluso se desbordó con el chorro de agua que echó uno de los comentaristas más populares de todo tipo de contenidos: caramoco. Si, se hace llamar caramoco.
Todo empezó cuando me dediqué, tras mis "vacaciones" para hacer los exámenes de Septiembre de la facultad, a revisar los comentarios dejados por los usuarios en los contenidos y en los foros. Empezaban criticando duramente los contenidos, sin sentido, todo lleno de tacos... y mira que yo digo tacos, pero es que ya me dolía la vista de leer tanto palabro. Así que empiezo a leer y la primera la paso, la segunda también, pero luego te enfadas y ya estás tan crispada que no pasas ni la más mínima. Según se iban sucediendo los comentarios, éstos pasaban de insultar los contenidos y a los webmasters, a insultar a los usuarios que enviaban los contenidos y que los comentaban. ¡Yo estaba histérica! Encima... ¿cómo se atreve a decir uno de nuestros rebeldes sin causa que no va a parar hasta cerrar Webalia? Ni que Webalia fuera el top-manta...
En fin, todo se arregló, más o menos, con un banneo de unos días y amenaza de banneo permanente, aunque los tacos siguen bastante, por desgracia, a la orden del día, y mis nervios, a flor de piel.
Pero este mal humor debe ser general, lo que yo no sabía era que estas cosas también se contagiaban por Internet. Digo esto porque la misma semana que tuvimos que censurar los contenidos en Webalia, fueron censurados también en la página de Pereza (fuente de primera mano: mi hermana) y en el blog de un chico de mi pueblo: Villafranca del Bierzo (fuente de primera mano: mi madre).
Los insultos siempre han existido, los macarrillas también, ¡pero esto era un caos!
Había claramente dos bandos bien definidos: los macarrillas y rebeldes por un lado y los pacíficos por otro. Cada bando defendía una cosa: por un lado el respeto y por el otro la libertad de expresión. Y lo que más me sorprendía era esto último.
¿Hasta dónde llega nuestra libertad de expresión? Es decir, ¿somos totalmente libres? Webalia es un espacio privado, abierto al público sí, pero no es de ningún organismo público, no pagamos entre todos su mantenimiento, sino que lo pagan unas personas, y son éstas las que eligen lo que se publica, ¿por esto se está privando la libertad de expresión?
Se supone que en país en que vivimos, al menos en el que vivo yo (España), cada uno es libre para hacer con su vida lo que quiera, nadie te impone ser médico, ni comprar la comida en tal supermercado, ni tener tales amigos. (Eliminemos la publicidad "engañosa", los padres que te puedan obligar a seguir unos estudios u otros, y el consumismo en general).
Podemos decir, por lo tanto, que somos libres en nuestra vida, al menos yo sí me siento así, pero no por esto nos dedicamos a matar a la gente y decir: Sí que la maté, sí, es que soy libre y con mi vida hago lo que quiero... o... Me apetecía matarle, ¿no es este un país libre?... Y a veces creo que hasta habrá gente que piense esto... qué triste.
5 Comentarios:
Suena cursi, pero, la libertad de una persona termina justo donde empieza la de los demás. Esta frase sea quizás ambigua, por que cada uno de nosotros podemos definir nuestra esfera privada, por lo tanto podemos decir cuando se nos esta molestando/ofendiendo. (Aun asi esto esta siempre sujeto a la sociedad, es decir, a la costumbre social del momento.)
Llegados a este punto me parece de idiotas ofenderse/molestarse por que nos moderen un comentario en una pagina web, en el cual hemos mentado hasta a la madre del bit menos significativo. Si yo llego un dia a mi humilde weblog y veo que la gente se ha puesto podre, o que me han puesto podre a mi, pues mira, lo modero, lo borro y llamo al orden. Me sorprende como alguien se puede molestar por que le pase eso, creia que la informatica tenia un minimo de codigo ético, si se le puede llamar asi.
La excusita de "tengo libertad de expresión y pongo lo que me salga de las meninges" es muy utilizada por la gente, más concretamente por la gente que no piensa; porque es equivalente al "tengo derecho a que todos oigais mi expresión". La gente tiene derecho a expresarse, sí, y de cualquier modo (siempre y cuando no ofenda de sobremanera a alguien), eso sí, eso de llenar Webalia (o cualquier otro sitio) de tacos y gilipuerteces...pues como que no. Pero que conste que tiene libertad de expresión, porque podría abrir un blog y escribir todos los palabros que quisiera, lo que pasa es que su cabecita no da para más y le es muy difícil llegar a esa solución. En resumen: Sí, tienes derecho a expresarte y a decir todo lo que te de la gana, pero no puedes obligar a los demás a oír tu opinión. Uf, que tocho ^^U ...
Si si, menudos dos tochos :-O
Me gustan los comentarios largos!!!
Así no solo escribo yo el tocho!!! jejeje
Me ha gustado lo de: "La libertad de una persona termina justo donde empieza la de los demás", lo triste es que hay gente que aun no se ha enterado.
ya, mira que Voltaire lo dijo hace unos cuantos años...
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